no queda sino batirse...







viernes, 26 de abril de 2013

amanecer...



 a las nueve de la noche se bajó del remís, un poco aparte del grupo reunido frente a la entrada de aquel hotel perdido en las afueras del pueblo.  única mujer en un par de kilómetros a la redonda pasó entre los viajantes que miraban su uniforme - o la silueta que se insinuaba debajo - mirando hacia otro lado.
puede que en el silencio se escuchara un "me atiende, doctora?" o no. quizás solo causó curiosidad su solitaria llegada.
el esperaba aparte, no quería que la ansiedad provocada por la demora de su llegada lo delatara. su sonrisa es demasiado evidente cuando se encuentran. los cables que los unen son casi tangibles.
ella se demoró en la entrada, había algún problema con la combi que la pasaría a buscar en la madrugada.
el se demoró en la cena, un proveedor con quien no podía quedar mal se empecinaba en sacarle información.


el amanecer la encontró sonriendo en la ruta. dando cabezazos - dice ella, o cabeceando - dice el. indecisa sobre si ir o no a trabajar. la memoria de la noche pegada en la piel, las piernas doloridas, la imagen de un hasta luego y de una sonrisa y de un beso a las cinco y media de la mañana. la extraña satisfacción de verlo esperando a que la combi se perdiera de vista, soportando el frío de la madrugada solo por mirarla unos minutos más.






jueves, 25 de abril de 2013

bueno...

tratando de volver.
vamos a ver como resulta.
de momento, la vida nos sonríe.
la salud bien.
el dinero fluye por los cauces adecuados.
el amor crece.
que más podemos pedir?
un poquito de tiempo?
no. vamos bien.
ya se va a dar o lograremos organizarlo mejor.

entonces...
ojalá que sea para todos.

salú!
y buena vida...
f

ps: no me pidan constancia...