no queda sino batirse...







viernes, 11 de febrero de 2011

sally can´t dance no more...

montevideo, circa 2000

cuando me comentaron que alguien del mercado había muerto, y luego leí los detalles, en el momento supe que solo podías ser vos.
te encontró una vecina al otro día, le extrañó que la puerta de tu apartamento estuviera abierta. ella sabía que no eras ningún santo - las paredes hablan -, pero nunca fuiste descuidado.
el diario describía la imagen de una manera que me hizo verte como si estuviera ahí:
imagino la sangre en las sábanas blancas y en la moquette del dormitorio. casi puedo ver el desorden. y la lámpara tirada en el piso, porque aunque el informe del forense dice que ya estabas muerto cuando te golpearon con ella, parece que el asesino se ensañó con tu cuerpo.
asfixia fue la causa de la muerte. estabas tirado desnudo, con la mitad del cuerpo fuera de la cama, la cabeza en el piso y el cable del teléfono dando dos vueltas en tu cuello. habían usado el cable para arrastrarte fuera de la cama.
pienso que el ladrón vió una víctima fácil, un puto al que podía sacar unos billetes a cambio de ensuciarse un poco. no sabía que vivías al día, que todo lo que hacías lo gastabas en sobrevivir, y los vintenes que sobraban en merca y alcohol. seguramente hasta lo hayas convidado antes sin pedir nada a cambio.
el infeliz revolvió todos los cajones antes de huir y rompió la televisión, quizás fue entonces que aunque muerto te destrozó con la lámpara.
hasta hoy recuerdo tu risa fácil. tu camaradería no invasiva - vos tenías claro con quien podías esperar coger y con quien no- . los chistes sobre tu pelo corto teñido de rubio al mejor estilo sally can´t dance, o lo que iba quedando de él. tu insistencia en hacerme fumar kilos de maría para ver si me hacía algo, a pesar de mi insistencia de que no, que me había caído en la marmita de chico, que lo mío era un estado natural, y que ustedes, drogotas, se convencen de que vuelan con cualquier pasto. nuestros “roteiros” por los bares de madrugada, cuando de repente desaparecías con algún pendejo cazado. tu generosidad.
no se si alguna vez agarraron al enfermo que lo hizo, pero ojalá que se lo estén cogiendo entre veinte presos, y que sufra. mucho.
se te extraña.
espero que cuando nos encontremos, que espero no sea pronto, me estés esperando con un buen caño, a ver si allá arriba, o a donde sea que vayamos los seres como nosotros, la planta funciona mejor…

salú, sally,
y buena vida…
donde sea que estés...
f


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